JOSÉ MARÍAPOU Y GRACIA QUREJETA PREMIOS “LA BARRACA” Y “CINEMATOGRAFÍA” HOMENAJEADOS EN LA UIMP

Josep María Pou, actor, y la cineasta, Gracia Querejeta, han llenado de personalidad, este mes de julio, las actividades de la UIMP en la Península de La Magdalena. Respectivamente, han sido galardonados con los premios anuales de, “La Barraca” y “Cinematografía”.

El actor catalán, uno de los más grandes talentos de la escena española e internacional, incluso como director. Cuya presencia en los escenarios siempre deja huella.
A pesar de sus 76 años de edad, sigue siendo la gran estrella deseada, para los grandes montajes escénicos, que se producen, principalmente, en España. Ahí tenemos el estreno de la versión de “Moby Dick”, encarnando al “Capitán Ahad”. Su enorme humanidad, tanto física, como mental; y una voz impresionante, le confieren la condición de ser el Laurence Oliver, latino.

Por su parte de Gracia Querejeta, de casta le viene al galgo, hija del productor de cine, Elías Querejeta, se ha convertido dentro de nuestro cine, en la conciencia de clase femenina y ha logrado uno de los mejores retratos de la familia española.
Películas de la talla y acaparadoras de premios como, “Siete Mesas de Villar Francés” o “Invisibles”, en cuanto al protagonismo de la mujer, Y Quince años y un Día” sobre la familia y la diferencia generacional, son testimonio de calidad suprema.

Tanto Pou como Querejeta son los abanderados en este país, en sus respectivas disciplinas. Sus merecimientos han sido reconocidos por público y crítica.
Si por ejemplo pudiéramos gozar de la presencia de, Federico García Lorca, fundador de “La Barraca”, tan vinculada con esta Universidad, hubiera sido por su complexión y voz, el gran malo o el todo poderoso de las obras representadas. Sin duda es un actor y director teatral imprescindible. Curiosamente uno de sus muchos grandes premios es, el Goya a una interpretación cinematográfica.

Gracia Querejeta, al igual que su padre Elías, representantes de personalidades propias dentro de nuestro cine. El rompiendo moldes, consiguió elevar la calidad de nuestro cine, al mismo tiempo que le hizo exportable. Ella, respondiendo a su tiempo e igualmente prolija, ha llevado al cine historias, reales, con vocación de respuesta a los retos de su tiempo. Creando además escuela, pues también es profesora de cine.
Ambos son de lo más representativo de nuestro, teatro y cine. Sus estilos han creado tendencia, engrandeciendo a la vez que han popularizado, tanto la escena, como el séptimo arte; usando para ello un talento inigualable.