WhatsApp se erige en transmisor preferido de apoyos, críticas y bulos (y 3)

Última entrega para evaluar el acierto y eficacia de la comunicación del Gobierno de España frente al Covid-19. En el guión, miles de muertos e infectados, un estado de alarma polémico, y fases de desescalada que generan enfrentamiento político. Si como inicio de esta serie alertábamos de la gran dificultad de comunicar bien en momentos tan críticos, y como contrapeso destaca la heroicidad de nuestros sanitarios, la parte final la acapara WhatsApp. Se ha erigido en la forma preferida para enviar y reenviar de todo, incluidas noticias falsas y bulos. Junto a las redes, el wasapeo crítico puede dar al traste con la información oficial pretendida.

En una misma jornada me mandan nuevos WhatsApp, que tratan de hacer su aportación científica a la pandemia del coronavirus. Ya no doy credibilidad a casi nada de lo que me llega por el móvil, pero no deja de tener gracia lo que dice uno y otro mensaje. El primero se atribuye a un experto en enfermedades infecciosas de una prestigiosa universidad norteamericana. En la 14 de sus 16 recomendaciones mantiene que “la posibilidad de traer a casa  en tus zapatos el virus y como resultado enfermar, es la misma que te caiga dos veces un rayo en un mismo día, o sea, ninguna”. El segundo envío es un supuesto recorte de periódico que titula una noticia de esta manera: “Médicos australianos aseguran que el coronavirus puede transmitirse a través de pedos”.

Desde el inicio de la cuarentena al de las fases de desescalada, los españoles hemos recibido tal cantidad de wasaps (españolizo ya el término), con informaciones de todo tipo sobre el virus y más críticas que apoyos al Gobierno, que lejos de ayudar han creado, ante todo, desinformación y dudas. ¿El corte de voz que te reenvían de un médico que habla del coronavirus es verdadero o falso? Sin llegar al mes de la cuarentena, ya se activo la voz de alarma que supone en sí misma la palabra en inglés fake: falsa, la noticia es falsa (fake news).

WhatsApp forma ya parte importante de nuestras vidas. Se puede asegurar que muchas personas es lo que primero miran en su móvil al levantarse a diario: ¿a ver qué me han mandado? Cada vez importa menos el quién. La compañía WhatsApp Inc es un auténtico gigante social y económico, pero también político. Fue fundada en el año 2009 por Jan Koum, un ucraniano que había trabajado en empresas como Adobe, Apple o Yahoo. El significado de la aplicación de mensajería instantánea más utilizada viene a ser ¿qué tal?, ¿qué hay?, ¿qué pasa?, ¿cómo te va? El dueño de Facebook, Mark Zuckerberg, quiso quedarse para sí esta especie de saludo al mundo que es esta adaptación móvil, en una operación que costó 19.000 millones de dólares. El logotipo de WhatsApp es una nube rectangular de conversación de color verde con un auricular en su interior. Según sus creadores, el verde significa que la línea de comunicación está constantemente libre y se puede llamar a cualquier lugar.

Durante la crisis sanitaria en España, algunos usuarios han protestado por lo que consideraban una restricción en el número de reenvíos permitidos, pero lo cierto es que todos aquellos mensajes, fotos o vídeos de contenido político han podido llegar a sus destinatarios. Su fuerza e influencia dentro de esta pandemia, el gestionarla bien o mal,  no está aún calibrada, pero hay que presuponer que es muy fuerte. El hecho de lo verde que está aún nuestra sociedad con respecto al teletrabajo, no se repite a la hora de hacer uso e influir con buenos réditos finales, mediante las tecnologías digitales que van desde el ordenador, el móvil, la tableta, consolas o televisores inteligentes, y todas las aplicaciones con las que permiten trabajar y divulgar.

Seguramente decidido por lo que supone un confinamiento de quedarse en casa, la televisión ha sido el principal soporte utilizado por el Gobierno para lanzar sus mensajes.  Pero, mientras, wasap y las redes sociales se han convertido en método prioritario utilizado para aprobar o reprobar las actuaciones gubernamentales en materia sanitaria, y las comparecencias semanales del presidente del Gobierno, para hacer nuevos anuncios de medidas adoptadas para frenar la pandemia. Tanto en lo relativo al virus como en la gestión del Gobierno PSOE-Unidas Podemos, pronto empezaron a circular archivos audiovisuales críticos, la mayoría de buena calidad, que se propagaban con gran celeridad a través de los mensajes de wasap. Lo mismo sucedía a la hora de hacer llamamientos para llevar a cabo actos concretos (caceroladas o manifestaciones) en días y horas prefijadas. Así, la aplicación ha resultado ser súper efectiva, lo sigue siendo, aunque en la actualidad ha tomado ya tintes claramente políticos e ideológicos sobre el Gobierno y sus iniciativas, sean sanitarias, económicas o sociales.

Tras el coronavirus, cuando la pesadilla vírica acabe, regresará a primera línea el debate de la ética y utilización de redes sociales y aplicaciones para enviar mensajes instantáneos como es el caso de WhatsApp, la más usada en el mundo, aunque hay otras como Telegram o LINE. Hasta que llegue ese día, queda más que demostrado su utilidad para favorecer o complicar un plan de comunicación dentro de una crisis determinada como es la actual del coronavirus. En el marketing político no todo está escrito, pero forma ya parte de su historia lo que consiguió Barack Obama en las elecciones presidenciales de 2008. Entonces, la mobile communication (el escenario actual de la pandemia recuerda a este término) demostró la eficacia para el candidato de la utilización de la amplia gama de posibilidades que ofrece la denominada tecnología celular. Y es que los mensajes de texto masivos tienen hoy más trascendencia de lo que publica en su portada un influyente periódico, incluso lo que emite un telediario. ¿Por qué? Por el solo motivo de los millones y millones de teléfonos móviles en uso en todo el mundo, aunque nuestra referencia sea la comunicación llevada a cabo por el Gobierno de España durante la actual crisis del Covid. Tratando de valorar los hechos, y los esfuerzos comunicativos puestos en explicarlos, esta historia tiene aún final incierto, dado que todo lo que se transmite vía wasap, lejos de caer en saco roto, tiene una gran trascendencia.