Cambio climático con medidas creíbles en España

Del Cambio Climático se habla ahora en España como organizadora de una nueva cumbre. Llevamos hablando de proteger la Tierra desde 1972, en aquel primer encuentro de Estocolmo. Ya ha llovido desde entonces, sobre todo en forma de residuos, plásticos, contaminación y destrucción. Potencias y lideres se lavan las manos y niegan la mayor. Por eso España debería liderar este clamor mundial verde en contra de la aniquilación.

Toca ya ser durísimos con todo lo referido al Cambio Climático y España, porque aquí no se hace demasiado al respecto, si exceptuamos lo publicitario, que queda muy bonito, sobre todo por televisión. La mentalidad acarrea creencias, un modo de pensar y enjuiciar la realidad y, de ahí, actuar. ¿Lo hacemos? Ni de lejos. Es verdad que en Europa, por la extraordinaria belleza de sus países, siempre hemos tenido una especial sensibilidad hacia lo que es la tierra que nos cobija y da de comer. Pero sin lograr un equilibrio entre lo que es la ambición industrial, tecnológica y, por supuesto, bélica, y las bondades a preservar de nuestra naturaleza, empezando por el aire, la capa terrestre y los mares tan envenenados.

Okey a que España, en nombre de Chile como auténtico anfitrión pero con problemas de inseguridad, haya organizado la Cumbre del Clima de Madrid 2019 (COP25). Igualmente, bien está la visita de la mediática Greta Thunberg (16 años), por lo que supone de concienciación sobre el calentamiento global, especialmente por parte de los jóvenes, ya que los mayores no somos ejemplo de nada en lo medioambiental. Y mejor están aún los miles de manifestantes en las calles madrileñas, que con su presencia quieren decir a los participantes de esta cumbre que tomen medidas verdaderas, no solo para la galería. No importa que potencias como Estados Unidos, Rusia o China, de los más contaminantes del planeta, den la espalda a los compromisarios de de este decisivo encuentro por la supervivencia de todos. Allá ellos, como Trump, Putin o Xi Jinping. Algún día, esperemos que dentro de muchos años, la historia les demandará su ineptitud y falta de iniciativa con lo mejor que tenemos, nuestro propio mundo, al que ellos anteponen banderas, ambiciones e influencias económicas, industriales, comerciales y energéticas, con el petróleo todavía como protagonista de excepción.

Todo lo relacionado con el clima reaviva como nunca ese proverbio español que dice que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Los hechos son tozudos y llevan por nombre Cumbres del Clima. La primera, la de Estocolmo de 1972, bautizada como Cumbre de la Tierra. Se pedía un control sobre los agentes contaminantes. Resultado: nada. La segunda, la de Berlín de 1995, en la que los países participantes apostaron por más cumbres. Provecho: ninguno. La tercera, la de Kioto de 1997. En ella se toma el acuerdo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 5%. La trampa: aquellos países incapaces de reducir sus emisiones pueden comprar “derechos de emisión” a otras naciones que si rebajen su contaminación. En la cuarta, la de Bali de 2007, no se concreta nada de nada. La quinta, la de Copenhague de 2009, se plantea, solo eso, una reducción del 50% de emisiones de gases de efecto invernadero para 2050. Estamos como estamos a las puertas del 2020. La sexta Cumbre del Clima, la de Cancún de 2010, crea el Fondo Verde para el Clima, consistente en recaudar dinero para ayudar a los países en desarrollo. Más milongas. La séptima, la de Doha de 2012, solo sirve para que Estados Unidos, China, Rusia y Canadá empiecen a dar la espalda a estas cumbres. Finalmente, en la de París de 2015, Estados Unidos se quitó la careta para boicotear directamente todos los acuerdos sobre el Cambio Climático. En eso siguen.

En este 2019, dentro de la Cumbre Chile/Madrid, solo destacaría la presencia de importantes multinacionales en busca (y suena bien) de un mundo sin residuos. Llegaríamos a lograrlo mediante la fabricación de envases sostenibles, la recuperación del 100% de los mismos, y la creación de alianzas en busca de soluciones a la problemática del plástico. Pues lo primero es denunciar que en España todo el uso y despilfarro de envases, en general, es indecente. Ya que esta última Cumbre del Clima tiene acento español, nuestro país debería ser pionero de estas iniciativas, sustituyendo la simple publicidad por hechos reales. El Estado, el Gobierno Central y los demás Gobiernos autonómicos han de encabezar el cambio; ser el principal escaparate de ejemplo hacia los ciudadanos, en especial para los jóvenes, para que nos crean. Ellos están siendo el auténtico bastión en la lucha contra el Cambio Climático, sustituyendo a los parlamentos de todos los países, que no saben o no quieren dar soluciones legislativas a esta amenaza real de destrucción total de nuestro ecosistema. Hay que frenarla hoy, no mañana, porque ya será tarde.