Cantabria duplica el déficit previsto en el año 2015

Las Cuentas generales de Cantabria en el año 2015, se han cerrado con un déficit por encima de lo exigido por el Estado. Según los datos conocidos de manera oficial, el déficit se situó en el 1,3% del PIB, cuando el objetivo era del 0,7 por ciento. El Gobierno regional achaca este fuerte incremento del déficit a las obras de Valdecilla y a los gastos derivados de los tratamientos contra la Hepatitis C y la devolución de parte de la paga extraordinaria a los funcionarios. El responsable del área, Juan José Sota, ha achacado el desfase al “falseamiento” de Presupuesto de ese año, llevado a cabo “por el anterior Gobierno” al infradotar las partidas de personal y a las “trampas” para intentar evitar que las obras y el equipamiento del hospital computase.

Este déficit supone un grave varapalo para Cantabria, máxime en una situación en la que las cifras del comportamiento económico de la región son muy malas. El hecho de casi duplicar la cifra prevista de déficit obligará o bien a incrementar la deuda pública o a introducir severos recortes en lo que resta del año 2016.

Lo que no tiene mucho sentido es que en un año, en el cual la mayor parte de las fuerzas políticas han denunciado severos recortes en el gasto sanitario, educacional y la seria reducción de las prestaciones por dependencia, el déficit en lugar de ser cero, crezca por encima el nivel previsto. La conclusión es sencilla: Cantabria es incapaz de generar ingresos que estén en consonancia con la necesidad de gasto y eso supondrá más desfases y más recortes.

El responsable de la Economía de Cantabria afirmó que el PP falseó las previsiones de ingresos, lo que tuvo como efecto “perverso” que se recaudaran 102,6 millones menos de lo previsto, e hizo “trampa” en la previsión de déficit, porque no incluyó los 54,1 millones correspondientes a la obras de Valdecilla, ejecutadas a través del contrato de colaboración publico-privado.  Es de esperar que en este año 2016 esos más de 100 millones de reducción del dinero recaudado se recuperen y que cuando se conozca la marcha de las cuentas regionales del primer trimestre, los datos sean positivos y se compruebe que se ha recortado el déficit de manera sustancial.

El hecho de achacar a los tratamiento por la hepatitis C, de una buena parte de la responsabilidad del déficit, es una forma de culpabilizar a quienes padecen esa enfermedad, algo poco elegante y no muy acertado, ya que los 16 millones de euros del tratamiento son una ínfima parte del gasto sanitario, casi una cantidad inapreciable.