La pugna por el control de Freixenet afecta a Cantabria

En la empresa productora de cava, Freixenet, se ha abierto una lucha por el control accionarial de la firma, una empresa familiar que ahora afronta un futuro complejo. El asunto afecta de manera colateral a Cantabria, ya que el presidente de la empresa vinatera, José Luis Bonet, está muy vinculado a nuestra región donde veranea de manera habitual y su empresa colabora en diferentes eventos culturales. El mecenazgo de José Luis Bonet tiene relieve en nuestra región ya que está presente en el FIS, en los premios de otorga la asociación Plaza Porticada y en otros actos culturales.

La situación es que el fallecimiento de la propietaria de un paquete de acciones (Familia Hevia-Ferrer 29%) deja al accionista más importante, la familia José Ferrer (42%), sin el control de la empresa. El grupo que encabeza el actual presidente José Luis Bonet tiene otro 29% del capital. Todo indica que la familia Hevia-Ferrer venderá su parte, lo que cambiaría los equilibrios internos ya que o bien el grupo de José Luis Bonet compra y se hace con la mayoría y el control o lo hace el grupo que lidera José Ferrer.

Las ventas del cava Freixenet en 2014 cayeron un 5%, por la mala evolución en Alemania pero también en Cataluña.

El presidente de Freixenet, José Luis Bonet. (EFE)
El presidente de Freixenet, José Luis Bonet. (EFE)

Ni José Ferrer (90 años) ni José Luis Bonet están dispuestos a desprenderse de sus acciones. Así que la venta del 29% de los Hevia-Ferrer parece la opción más lógica.

Otras fuentes cercanas a la compañía -según informa El Confidencial-  explican que las acciones no están sindicadas sino que todos los socios de Freixenet tienen derecho de tanteo. Es decir, si los Hevia-Ferrer encuentran un comprador, están obligados a que el resto de los socios iguale la oferta. Si José Ferrer y José Luis Bonet no lo hacen, la entrada de un nuevo socio sería un hecho.

La crisis de Freixenet no es solo la de la empresa, la mayor del sector. Es la del cava como producto. Después del boicot que sufrió en España en la época del tripartito, este vino espumoso quedó muy tocado. Freixenet lo sufrió menos porque desde siempre había apostado por la exportación. Pero a costa de bajar los precios. En este entorno, los fabricantes que han querido mantener precios altos se han desmarcado del cava como denominación. Incluso Codorníu, la segunda empresa del sector, evita el nombre en su anuncio de esta Navidad.