GUERRA TOTAL AL PARO

Mucho del desapego que tienen nuestros jóvenes hacia lo que venimos en llamar el sistema viene de dos cuestiones esenciales. La primera es que muchas veces las verdades se cuentan a medias. Y la segunda: que les tenemos agotados mentalmente, de tanto hablar de “brotes verdes”, “salidas del túnel”, “luz al final del camino” y el “acabose de la crisis”…, porque siguen sin trabajo ni perspectivas de tenerlo.

 

 

La grave crisis económica de los últimos años (¿está terminada realmente?) ha sido tan brutal, que es imposible regenerar el maltrecho mercado laboral según las necesidades y preparación de una juventud tan bien preparada. Cuando no se encuentra empleo pesa como una losa el bajón diario que propicia tener tanto tiempo libre, al no poder ejercer aquello para lo que te has formado. Lo mismo cabría expresar por de no disponer de un dinero en el bolsillo que no ganas porque lo poco que manejas proviene de la familia. Se polemiza a diario de tantas y tan variadas cuestiones en este peculiar país, que muchas veces da la sensación de que todo marcha perfectamente, no hay paro, de lo que se desprende que no mostramos ninguna sensibilidad hacia los problemas de nuestros jóvenes. La impotencia que sienten por consiguiente es muy grande y sigue en aumento.

 

 

La verdad es que el debate del paro se evita porque no hay soluciones mágicas para invertir la situación. Ya están las televisiones para distraernos con las eternas tertulias políticas, que por cierto ni siguen ni interesan a los jóvenes. Lo que quieren es trabajar. Desean comprobar que los datos que ofrecen sobre bajada del paro son contrastables con casos reales de amigos y conocidos que han conseguido un contrato. La falta de consenso en casi todo encuentra su peor ejemplo en el empleo. Cada vez que aparecen nuevas cifras al respecto, el Gobierno habla de cambio de ciclo y disminución de parados, mientras oposición y sindicatos optan por desmerecer contrataciones que son precarias y muy mal pagadas. En realidad, unos y otros llevan razón. Se crea empleo pero no es suficiente para la gran demanda que hay. Esto va a tardar mucho en arreglarse, pero hay que declarar la guerra total al paro y hablarlo y debatirlo constantemente para tener la sensación general de que se aborda como es debido. Lo que ahora es que no vivimos la realidad de nuestros jóvenes, lo que piensan, lo que sienten, lo que anhelan y su deseo de alcanzar (como antes lo hicimos otros) una independencia personal que sólo se logra con ocupación fija y dinero.