Al final… dinero público para Sniace

Hace muchos años, cuando Sniace era propiedad de Banesto, sus directivos pedían ayudas públicas o poder vender los terrenos excedentes para construir. Eran los tiempos en los que los solares edificables valían mucho dinero… ahora apenas si se encuentran compradores. Desde entonces, y hasta hace unos meses, había una fuerte oposición a permitir la venta de los terrenos de Sniace. Ahora todo ha cambiado y el Gobierno de Cantabria se apresta a comprar directamente una parte de esos terrenos a la empresa Sniace para después crear un polígono industrial.

El asunto es curioso. Ahora que esos solares apenas valen nada, ahora que lo lógico es que Sniace los vendiera como lo que son, terreno industrial, es cuando el Gobierno va a comprarlos. Cuando el mercado no funciona, cuando algo no se vende, se recurre a lo público. En el fondo una forma de subvencionar a Sniace, sin que parezca que se entrega dinero público a una empresa privada.

Es posible, e incluso razonable, que el Gobierno regional actúe bien con una subvención a Sniace. Lo que resulta sorprendente es que se trate de hacerlo con el trampantojo de un polígono industrial. Por desgracia en estos tiempo de crisis lo que se necesitan son nuevas industrias y no terrenos y menos teniéndolos que comprar.

Después de años de oposición, tras manifestaciones, declaraciones y descalificaciones resulta que se va a hacer lo que antes era poco menos un pelotazo. Y conviene tener presente que tras esa venta quedara aun muchos metros cuadrados que podrían ser recalificados   como comerciales o urbanos. Esa será segunda fase.

Al final dinero de todos para Sniace. Puede ser una solución legítima, incluso acertada, pero debe explicarse con claridad. Y sobre todo reconocer que para llegar a esta meta podíamos habernos ahorrado dos años de cierre de la fábrica, polémicas, descalificaciones y ríos de tinta.