ASTILLEROS DE SANTANDER, TODO UN EJEMPLO

Vivimos unos momentos en los que la inmensa mayoría de los medios de comunicación prefieren destacar noticias negativas, y en algunos casos banales, pero es ocultar lo positivo, lo que sin duda en España, ha contribuido a bajar la autoestima e incluso el ánimo de la sociedad; por supuesto que Cantabria no está ajena a esta moda un tanto macabra.

Hoy, en estas páginas vamos a referirnos a un ejemplo muy positivo; desconocido para la inmensa mayoría de los ciudadanos de esta tierra.

Me refiero a Astilleros de Santander; que merced al esfuerzo de sus trabajadores y técnicos, se ha constituido en uno de los astilleros mejor calificados del mundo en materia de transformaciones, reparaciones e innovación.

Si; seguro que para ustedes es desconocido que en estos momentos; Astander realiza en el buque ferry Mont San Michel, el segundo más grande de la flota de Brittany Ferries; una obra de gran calado técnologico; la cuarta que se realiza en este Astillero (muy pocos en Europa se atreven) de colocación de Scrubbers (torres de lavado) un equipo complejo, que se instala en las máquinas de los buques, en su salida de gases, para reducir un noventa por ciento la emisión de óxido de azufre; permitiendo así cumplir el límite del 0,1 por ciento de emisión a la atmosfera en las zonas que la UE está implementando sucesivamente (actualmente el Canal de la Mancha).

Esta obra, que tiene un coste de varios millones de euros; en estos momentos tiene ocupadas a ochocientas personas entre contratas y personal del astillero hasta finales de Noviembre. Hoteles, restaurantes de la zona, trabajan a tope estos días; como lo han hecho en las obras importantes realizadas en buques de la misma naviera anteriormente.

Hay proyectos en marcha muy importantes para Astander; pero aquí en Cantabria es más importante hablar de las empresas en crisis; con perdón, algunas sin solución, que destacar lo que es todo un ejemplo de desarrollo y trabajo bien hecho.

No se preocupen, que ya les contaremos más cosas positivas que generan riqueza y puestos de trabajo para Cantabria y en la que ayudan de forma silenciosa muchos montañeses en la diáspora, que quieren a su tierra sin necesidad de lábaros ni pancartas, ni por supuesto medallas.