LA GRAN VISIÓN DE ANTONIO CASTANEDO CON “AUDIOVOX”

He oído tanto lo de emprendedores y emprendimiento a lo largo de 2011, 2012 y 2013 (ahora ya nadie se acuerda), que tengo a Antonio Castanedo Abascal (1930-2014) en un pedestal. Fue también pionero en lo de las marcas, porque para llamarle hace medio siglo a un negocio “Audiovox”, había que tener la cabeza muy bien amueblada. Si le hablas a alguien en los años setenta de nuevas tecnologías, se te hubiera partido de risa a la cara. Antonio fue un visionario de los primeros avances en sonido, imagen, equipos y aparatos, que te dejaban boquiabierto al verlos en los escaparates de sus tiendas de Santander. Castanedo, le pasa lo mismo al gran equipo profesional que deja con su hjjo Toñín al frente, nunca se conformaba, por eso de no dejar sólo en palabras y sueños lo de hacer avanzar de verdad a empresas e instituciones. “Audiovox” presta hoy un apoyo decisivo a cualquier acto o evento que se precie de importante. Lo peor del protocolo es sin duda que te falle el sonido. Lo que añades de éxito te lo dan las grandes pantallas de imagen, donde el invitado se ve como un protagonista más de lo que se celebra. Imitar y copiar son los sellos de la mediocridad. Puedo asegurar de Antonio Castanedo que hacia realidad tu idea, y con ello el valioso anhelo que es quedar bien con tus invitados.

Se dice del gran profesional del protocolo que siempre ha de estar en la sombra. No sabría dónde situar entonces al principal asesor en imagen, sonido o luz que todo protocolario debe tener como clónico imprescindible. A Don Antonio le agradezco todo, principalmente que nunca te dejaba tirado. Amó su profesión con el gran refuerzo que da el éxito y el reconocimiento de los demás hacia tu trabajo. De querer, hubiera llenado páginas de periódicos y revistas con sus ideas, innovaciones y emprendimientos profesionales. Enseñar a alguien a abrir un negocio me crea contradicciones después de conocer a gente inspirada e ilusionada con lo que hace. Hablo de él, claro está. La larga vida de Castanedo es de esas que no hay tiempo para el aburrimiento. Deja buen recuerdo y una gran marca, tras la que sigue vigente su lema de seguridad total desde que empieza hasta que acaba un acto. La marcha de Antonio cierra un telón, pero su trabajo continua con los suyos.