JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES “Silencio y Palabra: camino de evangelización”

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La Iglesia celebra cada año la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales en la solemnidad de la Ascensión del Señor a los cielos. Este año el domingo 20 de mayo. Una fecha dedicada a formar las conciencias de los profesionales y usuarios, para orientar la opinión pública en los valores de la verdad y para usar responsablemente los medios de comunicación social, especialmente las nuevas tecnologías.
El Papa Benedicto XVI trata en la Jornada de este año “la relación entre el silencio y la palabra: dos momentos de la comunicación que deben equilibrarse, alternarse e integrarse para obtener un auténtico diálogo y una profunda cercanía entre las personas. Cuando palabra y silencio se excluyen mutuamente, la comunicación se deteriora, ya sea porque provoca un cierto aturdimiento o porque, por el contrario, crea un clima de frialdad; sin embargo, cuando se integran recíprocamente, la comunicación adquiere valor y significado”.
“Aprender a comunicar – prosigue el Papa en su Mensaje – quiere decir aprender a escuchar, a contemplar, además de hablar, y esto es especialmente importante para los agentes de la evangelización: silencio y palabra son elementos esenciales e integrantes de la acción comunicativa de la Iglesia, para un renovado anuncio de Cristo en el mundo contemporáneo”.
A través de esta Carta Pastoral agradezco el trabajo delicado de todas las personas dedicadas a los medios de comunicación social en nuestra Diócesis, por su importante misión al servicio de la verdad, de la dignidad de la persona humana y de la evangelización. A la Delegación Diocesana de Medios de Comunicación Social va de manera especial mi cercanía, felicitación y aprecio por la labor que realiza junto con sus compañeros de profesión, para quienes también tenemos en esta Jornada un recuerdo agradecido.
Deseo y espero que los Medios de Comunicación Social gocen de la mayor consideración en nuestra tarea pastoral ordinaria en la diócesis, parroquias y demás comunidades. Animo a los sacerdotes y a los fieles, especialmente a los padres, educadores y catequistas, en particular a los más jóvenes y “nativos” de la Red, a que se adentren por estos nuevos caminos del “mundo digital”, poniendo con creatividad y audacia apostólica, todas las nuevas tecnologías de la comunicación al servicio del anuncio del Evangelio de Jesucristo.
La Iglesia valora los efectos benéficos y los recursos que las nuevas tecnologías de la comunicación suponen para la pastoral de la misma Iglesia y el progreso humano, y alienta su uso personal y pastoral en las comunidades cristianas; pero a la vez nos pone en guardia frente a los efectos negativos que se puedan producir desde el punto de vista antropológico, ético y educativo, por parte de las nuevas tecnologías de la comunicación si no se usan adecuadamente por emisores y receptores.
No es hora de callar ni de recluirnos en las sacristías, sino de clamar desde las azoteas y de usar de los instrumentos del “universo digital” para que la Palabra de Dios en su encarnación actual llegue a todos los hombres de buena voluntad.