Vigésimo Noveno Domingo del Tiempo Ordinario

En aquel tiempo se acercaron a Jesús los hijos del Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron :”Maestro, queremos que nos hagas lo que te vamos a pedir”. Les preguntó: ” ¿Qué queréis que haga por vosotros? ”Contestaron “  Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Jesús replicó: ” No sabéis lo que pedís, ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber, o bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?”. Contestaron: “Podemos”. Jesús les dijo. ”El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo, sino que es para quienes está reservado”. Los otros diez al oí aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús llamándolos, les dijo: “Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros : el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos”.
Palabra del Señor

COMENTARIO
El Evangelio de este Vigésimo Noveno Domingo del Tiempo Ordinario, demuestra como los discípulos de Jesús entienden de un modo terreno y material el Reino anunciado por el Maestro y tratan de “escalar” para obtener los puestos más importantes.
Todo muy acorde al pensamiento de entonces y de ahora.
Sin embargo en la comunidad de los seguidores de Jesús, las cosas deben de ser totalmente distintas. Aquí, mandar significa servir, es todo lo contrario de lo que sus discípulos pensaban.
Entonces y ahora el servicio y la entrega a los demás, no debe de tener objetivo alguno de poder personal sino de entrega gratuita al servicio del Evangelio.
Hasta el próximo Domingo si Dios quiere. Paz y bien.