Evangelio y comentario – VIII Domingo del Tiempo Ordinario

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:

«¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el 

hoyo? No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su 

aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que 

tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el 

tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque 

la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? 

¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro 

para sacar la mota del ojo de tu hermano.

Pues no hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto 

bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen 

higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.

El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y 

el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el 

corazón habla la boca».

Palabra del Señor.

COMENTARIO

El Evangelio de este VIII Domingo del Tiempo Ordinario, es una llamada a 

evitar la murmuración y la crítica fácil al hermano.

En este sentido, en el propio seno de la Iglesia, debemos de hacer un 

examen de conciencia sobre la críticas y las descalificaciones a otros, 

por  el mero hecho detener sensibilidades o formas de ver la realidad 

cotidiana distintas, o por intereses de poder.

El  Papa Francisco, nos ha alertado sobre las criticas y las 

murmuraciones que tanto daño hacen.

Debemos de dar frutos de bien y no del mal, que tanto daño hacen a los 

demás y al propio ser que las hace.

Vemos con demasiada frecuencia la mota en ojo ajeno y no reparamos en 

que podemos tener la viga en el nuestro.

Hasta el próximo Domingo si Dios quiere. Paz y bien.