LAS MUJERES AL PODER

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Creo que la gente tiene derecho a cambiar de opinión e incluso variar posturas, como esa de empezar en un partido político, para terminar en otro. Lo entiendo como parte de la libertad y derechos que disfrutamos. En cambio, me repatea lo rápido que se cambia en este país de idea, según soplen los vientos. Así percibo lo que sucede actualmente con las mujeres, hasta llegar a pedir (¡increíble!) la revisión de leyes contra la Violencia de Género o el apoyo y ayudas que reciben mujeres maltratadas debido a su trágica situación personal.

Hay medios de comunicación que incluso parecen haber cambiado su línea editorial respecto a tan alarmante problema, especialmente para quien lo padece. Y es que hay asuntos que deberían, como la lucha contra la violencia machista, de ser poco más que sagrados dentro de la sociedad e instituciones de cualquier país. Hoy leo y escucho muchas opiniones (antes eran todo loas a las medidas contra los machistas), que son diferentes a lo que se expresaba hace pocos años sobre el alarmante aumento anual de las mujeres asesinadas. Nadie como ellas para ver claramente sus problemas y exigir soluciones contundentes.

España está necesitando ya una presidenta del Gobierno, y me parecen lógicas las medidas que están tomando muchas mujeres en defensa de sus derechos, para que no sean mermados, por ejemplo, cuando un Gobierno sustituye a otro. Hay que manifestarlo cuantas veces sea necesario; muchas cuestiones, y esta lo es, deberían quedar apartadas del debate, el pacto o la confrontación política. Pero aquí tenemos una forma de ser y de actuar donde lo mezclamos y enredamos todo. De ahí, la confusión y manipulación pueden llegar a reinar en cualquier momento.

Ahora le ha tocado el turno a las mujeres, pidiendo una relectura de las leyes que protegen su integridad e independencia. Me disgusta todo lo que está sucediendo, y lo rechazo de plano. La única forma que veo de que algún día la igualdad sea total es que cada vez sean más mujeres las que ocupen el poder en gobiernos, administraciones, multinacionales y empresas. Porque, hoy por hoy, con determinados dirigentes, de diferentes países, existen riesgos de que grupos sociales muy concretos vean disminuidos sus derechos. Contra ello, hay que estar atentos, ojo avizor y oído alerta.