El libro de la vida, por Tasio Fernández

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Cuánta razón llevaba quien primero dijo esto de que la vida da muchas vueltas. Hace más de 30 años que Tasio Fernández, introductor en Cantabria de la publicidad y las relaciones publicas modernas, me dio la oportunidad de escribir mi columna número uno, y ahora estoy yo aquí, para hablar de él, y la presentación de su libro “Mutación Social”.

Desde que el estafador Madoff la liara tan gorda con la quiebra de Lehman Brothers (alcahuetado por el poder político y económico que sigue en sus trece), mucho ha llovido en forma de pedruscos para tanta gente que se ha ido al garete con la crisis económica. Tasio siempre ha tenido olfato hacia todo lo que sucede a su alrededor, porque nada, repito, nada, escapa a su ojo clínico.

Maravilla también su sensibilidad artística, que es excepcional. Lo mismo le lleva a ser actor de cine en películas de Gutiérrez Aragón o Mario Camus, que realizar cortos cinematográficos, codeándose con los mejores. Leer “Mutación Social” en estas Navidades nos viene de perlas, para no tener así necesidad de tanto propósito de enmienda como pretendemos para con cada nuevo año, y que luego no cumpliremos. Y es que Tasio, lo que propugna es bien sencillo: ser y actuar. Ha conocido la fuerza y el lado oscuro de ella, sacando la cabeza de entre las arenas movedizas que atravesamos de habitual en la vida, para luego poder contarlo, como es su caso, en un libro que contiene magníficas experiencias y reflexiones, válidas para que otros sigan caminos seguros o tomen fuerzas para rechazar hechos y conductas que no les van a venir nada bien.

Desde que le conocí, y si no le he calado mal, cosa que no creo, siempre he visto en Tasio un afán por construir, mediante la economía, la educación y la cultura, un mejor mundo. No ha perdido fuerzas en el empeño y hoy está más convencido que nunca, tras reinventarse después de una crisis tan injusta como de origen aún tan desconocido. No para Tasio, y lo escribe alto y claro en su libro, porque lo vio venir, lo padeció, pero, y esto sí que es importante, tiene algunas claves para que hombres y mujeres dejemos de parecernos tanto a los burros, por eso de tropezar siempre en la misma piedra.

Hay algo que me mantendrá siempre unido a Tasio Fernández, y es lo que vivimos juntos a principios de los años 80 en Barcelona, un periodo en que la libertad se respiraba más y mejor que ahora. Allí también estaba su gran amigo, el televisivo José Antonio Machín, quien presentó para deleite del público un acto auténtico como es dar a conocer “Mutación Social”. Acertado título para lo que nos ha pasado y sigue ocurriendo. Encontrarse a uno mismo, y estar a bien con lo que se es y con lo que se tiene, es a fin de cuentas lo que verdaderamente importa. Muchos no llegan a construirse así jamás. Pero Tasio lo ha logrado, y todos quienes le apreciamos y reconocemos le damos las gracias por su nueva aportación en forma de libro para la vida.