MEJOR DISTENSIONADOS

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Si me preguntan por cuál sería la mejor forma de conmemorar, el próximo 6 de diciembre, el cuarenta aniversario de la Constitución Española, contestaría sin pensármelo dos veces que habría que aprovechar el acontecimiento para distensionar. Si lo quieren más claro: aflojar lo que está tirante, que no es poco, ya que cabe también cuestionarse si hay algo que funcione ahora en España con normalidad.

Les voy a poner un ejemplo con el que es seguro que comulguen. Cada vez me encuentro con más conocidos que me relatan su huida de telediarios, informativos de radio o leer los periódicos, que para muchos reflejan siempre lo mismo. Todos los días te levantas y te acuestas con Cataluña, el Tribunal Supremo y Constitucional, las sentencias judiciales chocantes (hipotecas), dónde terminarán los restos de Franco, y las opiniones tan divergentes que tienen los partidos políticos, según lo que se aborde.

Los periodistas llevamos a gala que las noticias fluyan, cambien, sean diferentes, y que la llamada actualidad conlleve una sucesión de acontecimientos que sean del interés general. Pero no, aquí siempre es lo mismo y son los mismos, hasta llegar al total bostezo. Es muy cierto que cuando llueve siempre escampa, pero los dos últimos años en España son calcados; dan origen a mucho estrés, ansiedad, cabreo general, y falta de comprensión en la calle (me incluyo) a cómo y por qué muchas veces no se dan las respuestas adecuadas a declaraciones y actuaciones que están totalmente fuera de lugar.

Así es como llegamos a ver normal lo que, a todas luces, no lo es. Pero lo que más urge es recuperar el buen tono en todos los ámbitos, y abandonar eso tan nuestro que denominamos crispación nacional. También lo conocemos como el tú más…, y el pique suele extenderse a todos los ámbitos sociales. A lo mejor espero mucho, pero ante la perspectiva de un nuevo cumpleaños de la Constitución, me gustaría visualizar un antes y un después. El otro día escribí una breve idea sobre lo que a mi juicio debieran de ser los comportamientos personales. Esto fue lo que yo entiendo por convivencia. Esto fue lo que me vino a la cabeza: “Con frecuencia criticamos el hecho de que nuestro mundo no cuente con auténticos líderes que salvaguarden la paz, la democracia, la justicia, erradiquen la pobreza y garanticen la  limpieza y supervivencia del ecosistema. No esperemos nunca de otros lo que han de ser comportamientos habituales en cada país, en cada pueblo y en cada barrio de vecinos, donde cada persona conviva con fidelidad a ese gran valor de auténtica ciudadanía que supone ayudar y preocuparse por los demás”.