REFLEXIONES SOBRE UN MAL VERANO

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Los datos del turismo veraniego que aporten los hosteleros está aún pendiente de resumen final, aunque todo apunta a que van a ser malos. Hasta ahora, yo el primero, nos hemos cebado con las malas predicciones meteorológicas, que luego resultan que no son, aunque el daño de espantar visitantes ya está hecho. Y es cierto: hay que pedir más rigurosidad a los profesionales que dan el tiempo, pero este hecho no es en si el causante del descenso de visitantes en Cantabria con respecto al año anterior.

Hay otras cuestiones que resultan decisivas a la hora de incrementar pernoctaciones. Estas reflexiones van desde los precios y oportunidades atractivas, a la atención y la profesionalización de un sector, el turístico, que debe ser atento en todo momento con las miles de personas que se dejan caer cada año por Cantabria. Pareciera obvio lo que digo, pero no lo es. Antes de escribir este articulo he contactado con varios profesionales del turismo cántabro, que apuntan en la misma dirección. Si queremos competir mejor en sucesivas campañas turísticas, podemos aún hacerlo mucho mejor. El turismo es esencial para España y Cantabria no es excepción.

Sino hay industria, sino se dirige a la región hacia un nuevo cometido como pueda ser el tecnológico u otro, hoy por hoy, tenemos lo que tenemos, que es una comunidad de una belleza natural y cultural inigualable, algo a lo que hay que sacarle mucho más partido. Por eso cabe incrementar las campañas publicitarias y de marketing en el resto de España y en el exterior, aprovechando así el esfuerzo continuado y bueno que hacen muchos municipios cántabros en favor del turismo, y la zona oriental de Cantabria (que cubre este periódico precisamente) es un buen ejemplo de movilización en este sentido. Fitur, la Feria Internacional de Turismo, que se celebra cada año en Madrid, es una buena cita para el sector, pero no la única para los propósitos y ambiciones que debemos tener con respecto a contar con más visitantes fieles. Cantabria cuenta con grandes zonas turísticas para impulsar una cita regional que presente y catapulte exclusivamente el turismo cántabro, así como las nuevas inclinaciones sobre rutas, gastronomía, prácticas deportivas y parajes naturales únicos. Es decir, todo lo que tiene y aporta Cantabria, pero que hay que darlo a conocer, en todo momento, más allá de nuestras bellas fronteras.