El PP de Cantabria sigue, sin problemas, su hoja de ruta.

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Santander/ F. Isla

La profunda crisis del PP de Cantabria se desarrolla según la hoja de ruta prevista. Tras la primera fase de oferta de dialogo e integración, y a la vista de imposibilidad de que los disidentes acepten la disciplina del partido, se han puesto en marcha los mecanismos ya previstos para estos casos
El primer paso ya se ha dado, pidiendo a todos los diputados que acepten las directrices del partido y ante su desobediencia se iniciará ahora la segunda fase.
Esta segunda fase consiste en abrir expedientes disciplinarios a los diputados rebeldes.
Estos expedientes se dilucidarán a nivel nacional, en Génova y cuando determinen en la expulsión del partido, obligarán a quienes se mantengan en rebeldía a abandonar el Grupo parlamentario del PP y entrar el grupo mixto.
Que sea la dirección nacional la que tome estas decisiones refuerza la medida y evitará en el futuro posibles consecuencias de resultas de la demanda interpuesta por algunos militantes con la intención de impugnar el resultado del Congreso.
Se trata de que en el caso, remoto, de los juzgados dicten una sentencia que obligue a repetir el Congreso, los expulsados queden fuera ya que la decisión la tomó un organismo competente, sin relación directa con lo ocurrido en el Congreso.
Mientras se llevan a cabo las expulsiones, el PP tiene previsto un programa de captación de nuevos militantes, de renovación de candidatos, con una mezcla de personas jóvenes y veteranos que puedan prestar sus conocimientos.
La gran ventaja de la dirección de Sáenz de Buruaga es que tiene tiempo, mucho tiempo, hasta las elecciones regionales de 2019. Durante esos 24 meses se recompondrá el PP y llevará a cabo una política de acercamiento a partidos como Ciudadanos o el PRC con los que existen discrepancias ideológicas de fondo.
El problema judicial, la petición de que se anulen las elecciones, preocupa poco. Primero porque la jueza que lleva el caso es muy profesional y alejada de corrientes políticas. Segundo porque la sentencia no estará redactada hasta las navidades y en esos seis meses habrán cambiado muchas cosas. Tercero porque con toda seguridad, la decisión de la jueza será recurrida, tanto si la sentencia es favorable a Buruaga como silo es a Diego… con lo que el plazo se dilatará hasta finales de 2018. Y en cuarto lugar porque los expulsados del partido quedarán fuera de manera definitiva, sin apelación posible.
El futuro del PP de Cantabria es complicado, pero existen más luces que sombras. Todo dependerá de la capacidad de Buruaga y su equipo de buscar nuevos apoyos, atraer a nuevos militantes y colaboradores y de trazar un programa atractivo para el futuro de Cantabria, que es el problema, ya que la región crece muy por debajo de la media nacional y los indicadores socioeconómicos no son favorables.

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