EL ÚLTIMO DE LOS GRANDES

Tenía 92 años, pero todavía era Fernandito, y ha muerto en la Residencia de los Hermanitos, donde vivía con su hermana Manolita desde el incendio de la casa de la calle Tetuán. Fernando Santander era uno de los últimos –el último, posiblemente– de los personajes singulares santanderinos, esa gente de la que todo el mundo ha oído hablar por razones varias. Tipos humildes y urbanitas como Cioli, el Paji, el So, Uco, Garbancito, don Adolfito, la Cruza, la Ojopiedra, la Tetas, la Chata, Amparo la Marrana y tantos otros. Escribí hace unos años en El Diario que Fernandito, con el San Martín bajo el brazo, del que era eficaz y persistente vendedor, estaba unido al periódico de la Obra fundada por don Daniel como don Quijote a su celada o Charlot a su bastón. Se ha ido, sin ruido, uno de los actores principales del Santander pintoresco que fue, y que ya no es ni será. Merece un recuerdo.