YA VIENEN LOS REYES

“Tata, tata, he visto a Melchor”, grita el niño, feliz y nervioso como sólo los niños pueden estar alterados y dichosos en la mágica noche de Reyes. “¿Estás seguro, hijo?”. “No lo sé, estaba dormido, pero me desperté y vi una sombra. Creo que era Melchor con los regalos”. ¿Quién no recuerda haberse sentido así, único protagonista infantil del día más especial, o muchos años después, ya como rey práctico y real, más contento aún por la alegría de sus hijos? Mi preferido era Gaspar – rubio y cuarentón, monarca de los indios, el que ofreció incienso a Jesús como símbolo divino– quizá porque era el menos mediático de los tres. Los niños elegían primero al viejo Melchor y al joven negro Baltasar. La tata les dejaba vasos de leche y galletas, por si querían comer, y al llegar la mañana quedaba menos leche y menos galletas. ¿Qué mejor prueba? Los Reyes habían estado en mi casa. Yo tenía razón.

Jesús Martínez Teja