100 DÍAS NO ES NADA

A falta de obras y proyectos concretos, en muchos ayuntamientos se ha recuperado como vieja costumbre de propaganda, caída en cierto desuso, aquella de presentar a los vecinos los resultados de los primeros 100 días de la nueva corporación salida de las últimas elecciones municipales. Ha habido incluso consistorios que, teniendo declarada la bancarrota de las cuentas municipales heredadas, se han presentado igualmente a esta convocatoria de imagen para venir a decir que todo va a mejor. No deja de ser una gran contradicción, porque si no tienes dinero, no puedes hacer nada, y si no has encargados obras, en consecuencia, nada puedes presentar como realizado. Otra cosa es prometer lo que se va a hacer de ahora en adelante, pero esta no es la esencia de los 100 primeros días de todo gobierno, donde se cuenta lo que se ha llevado a efecto y se había prometido con antelación.

 

 

La presentación por lo tanto de los 100 días es marketing político que quiere generar confianza, y que todo ello aparezca evidentemente en los medios de comunicación, cuantos más, mejor. Hay gobiernos, especialmente los nacionales y los grandes ayuntamientos, cuya puesta en escena para presentar este hecho es digna de nota. Más que nada, de eso se trata: si el momento es televisado en directo o visto al instante por Internet, entonces los resultados se asemejan a las pretensiones de una comunicación eficaz con la que catapultar las iniciativas de los gobiernos y allanar el camino. Los resúmenes que he visto hasta ahora sobre algunas celebraciones de los 100 días son un tanto decepcionantes. Lo son porque se habla de una mayor participación ciudadana en las decisiones municipales, lo que resulta una exageración. Lo son porque seguimos insistiendo en hablar de transparencia sólo a través de las webs municipales. Y son frustrantes también porque se echa la culpa al empedrado, en este caso a los medios de comunicación, para no venir a aportar nada nuevo a la gobernabilidad de una ciudad y sus muchas necesidades. Son los hechos los que gusta reflejar en los medios, en vez de polémicas y acusaciones de ida y vuelta, de las que nada pueden sacar en claro los ciudadanos a la hora de ver solucionados sus problemas concretos. Visto lo visto, y con otras elecciones a la vuelta de la esquina, a lo único que ha dado tiempo en estos primeros cien días es al fuego cruzado, políticamente hablando, claro está.