LLENAR LA MOCHILA DEL COLE

Backpack with school supplies

Cada nuevo inicio escolar se reproduce el mismo absurdo de que los libros y materiales del curso anterior no valen para el siguiente. La consecuencia es un gasto desproporcionado para las familias, muchas de las cuales no pueden afrontarlo. Se pone así en marcha el apoyo social, de colectivos concretos, que echan una mano muy importante para que muchos niños pueden contar con su mochila, sus libros, cuadernos y lapiceros. La descripción es tal cual, y aprovecho este espacio para felicitar a todos estos grupos desinteresados, por el maravilloso trabajo que llevan a cabo. Aunque en un país que se defino como moderno es lamentable que suceda esto.

 

 

Hay una realidad muy diferente entre las decisiones oficiales que se toman a veces y lo que pasa en la calle, concretamente en las casas donde a duras penas llega al mes para comer. Tener que gastarte quinientos euros tras el verano no entra, no puede entrar, en la economía de muchas familias que pasan un trago penoso en este periodo concreto del año. En los últimos cursos se ha disparado el intercambio de libros, la venta entre particulares o la petición de ayuda concreta a organizaciones educativas que, de paso, ponen el grito en el cielo sobre una situación que cada vez es más insostenible.

 

 

Al coste del material escolar en su conjunto, en pocos días vamos a volver a la polémica de los comedores escolares y lo que hacen y pueden hacer. ¿Qué por qué lo sé? Pues porque cuando en este país nos estacamos en polémicas, viene a ser como algo para todo la vida o al menos periódico. Llevamos años con el coste de los libros, su continuidad y poder utilizarlos entre hermanos. Sino el único, España debe ser de los pocos casos en Europa donde cada nuevo curso escolar se sufre más que uno se alegra de la vuelta al cole de los hijos. Y es que resulta un auténtico sufrimiento para los bolsillos costear lo que vale la educación aquí. Sin duda, las ayudas a la formación deben mejorar, empezando porque las familias no tengan que pedir un crédito personal para poder pagar los libros con los que sus hijos van a ser enseñados en colegios e institutos.