ALGÚN VIAJE

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Se hielan las alas del avión mientras busco algún souvenir de Alaska que no sea un oso, y las rocían con agua y glicol. Sobrevuelo el Polo Norte, infinita blancura. El frío es intenso en Canadá, hablo con los marines que llevan al Golfo sus máquinas de guerra. Envidian mi viaje a Cuba. Dicen en Seúl que retirarán por un tiempo a las complacientes kisaeng, pero no es verdad. Llego a Pusan, en el sur de Corea, paseo por el Malecón habanero, me alojo en Playas del Este. Londres está nublado, en Sandwich llueve, hay tormenta en Edimburgo, me pierdo en Francfort –es más sencillo caminar en Múnich–, canta en Praga una soprano ciega. Impresiona Estambul, me gusta Salónica, Atenas embelesa, entristece Sofia. Callejeo Karlovy Vary, saludo a las brujas de Turnberry, vivo en Barcelona, protesto en la Plaza de Mayo de Buenos Aires, paso la Pampa y visito Rosario, la cuna del Che. Recuerdos.