AMOR, VIDA DE MI VIDA

0
231

Los 2.200 espectadores de la Grosses Spielhaus de Salzburgo, puestos en pie, saludaron con unánimes bravos y una ovación cerrada a un aria de zarzuela, ‘No puede ser’, de La Tabernera del Puerto, y sonaron, entre grandes aplausos, ‘El bateo’, ‘El niño judío’, ‘Luisa Fernanda’ o ‘La marchenera’. Plácido Domingo y la soprano Ana María Martínez, con Jesús López Cobos dirigiendo la Mozarteum Orchester, llevaron un género tan español a uno de los templos de la música, y si las zarzuelas completas no tienen mucho sentido en países que no sean de habla hispana, triunfan sus fragmentos en muchas partes del mundo. Cinesa ha tenido el acierto de programar la ‘Ópera diferida’ y que no es sino la exhibición en sus salas, en formato muy cuidado y sonido digital, de las grandes obras de siempre. Han empezado, bien, por la zarzuela que, en cierto modo, mantiene su vigencia.