Bárcenas y los jueces incendiarios

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Reproducimos a continuación un buen artículo de Javier Caraballo que publica el Confidencial.com

La Justicia en España ya está en el nivel del fútbol, la misma consideración social. Y lo mismo que decimos que cada español amante del futbol esconde un entrenador de la selección, podría añadirse ahora que cada español lleva dentro un juez. Aquí se piensa en el once ideal de la selección española con la misma facilidad con la que se dictan sentencias, sin necesidad de atender a leyes, ni garantías, ni defensas. Antes de que cualquier procesado se enfrente a un tribunal, el personal ya ha dictado sentencia, sentencia sumarísima, y todo lo que se aparte de ese veredicto social será un engaño, un fraude o una conspiración.

El último ejemplo es de ayer mismo, cuando la sección cuarta de lo Penal de la Audiencia Nacional decidió atender, sólo parcialmente, los reiterados recursos del extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, para que pueda abandonar la prisión, en la que permanece como preso preventivo desde hace 19 meses, si abona una fianza de 200.000 euros. ¿Cómo? ¿Bárcenas a la calle? ¡Qué escándalo! La justicia callejera de España no podía tolerar, como era evidente, una noticia así, porque como se trata de dictar justicia desde la barra de un bar, entre cafés con leche o chatos de vino, de poco sirven las consideraciones legales más evidentes, como el hecho de que la prisión preventiva sólo puede contemplarse como un hecho excepcional, y jamás puede convertirse en anticipo de la condena que aún no se ha dictado.

Y Luis Bárcenas, además de tener todos sus bienes embargados, de estar obligado a presentarse en juzgado tres días a la semana cuando deposite la fianza, y de que le retiren el pasaporte; además de todo eso, lleva en prisión más de año y medio sin que se haya podido todavía defender ante un tribunal. El proceso judicial en el que está inmerso ya está cerrado en la fase de investigación, con lo que difícilmente puede destruir pruebas, y hasta el fiscal ha elaborado ya su escrito de acusación, en el que le pide 42 años de cárcel. Obviar todo eso, considerar que la libertad bajo fianza de Bárcenas equivale a una excarcelación frívola de la Justicia española es ignorar los principios más elementales por los que nos sentimos ciudadanos de un Estado de derecho.

Y lo peor, desde luego, no es que proliferen, como entrenadores de fútbol, los jueces de barra de bar; lo más grave de todo es que sean los dirigentes políticos los que incendien la calle con la gasolina fraudulenta de la mentira y la demagogia. De todos los disparates que pudieron oírse ayer, convendría destacar los pronunciamientos de dos líderes políticos al alza, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el de Ciudadanos, Albert Rivera. En sus respectivas cuentas de Twitter dieron rienda suelta a sus despropósitos.

Enlace al articulo original

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