SUBIRSE A LA COMIDA DE MERCEDES

0
334
Want create site? With Free visual composer you can do it easy.

En un santuario gastronómico, sí señor y señora, se venera la buena comida, que a fin de cuentas es una alegría cotidiana, que nadie nos quita, salvo la necesidad o la auto imposición bumerang de la operación bikini, para luego volver a coger los kilos en los chiringuitos de las playas o en las comidas, cenas y barbacoas veraniegas. Cualquier cuestión se enfila mejor sentado a una buena mesa, y que te den de comer ricas viandas y manjares, bien regado todo con un estupendo vino de los muchos que se hacen en la península. Casa Enrique de Solares es uno de mis santuarios gastronómicos favoritos, por dos motivos. El orden de los motivos se puede poner como se quiera, pero yo voy a empezar por la razón familiar. Enrique y Merche son muy cercanos, como unos primos. Siempre me han tratado igual, desde que era un periodista que no tenía donde caerse muerto a ahora, que sólo soy un periodista. Lo siguiente es que se come de cine, espectacular, y su cocina no tiene subidones ni bajones, sino que sabes que lo que te llevas a la boca es lo mejor y está hecho con mano espectacular. Tras los años de Juanita, la matriarca, de su tía Emiliuca (la auténtica maestra), esa mano depende ahora de Mercedes García. Todo lo que ha visto y aprendido en casa propia, son también ya los olores y los sabores de Mercedes.

Sin tanta tontería como rodea en ocasiones a esta profesión, a la que se suma ahora esto del “Top Chef” que quiere bajar el paro montando más bares y restaurantes, Mercedes ha heredado el don, en este caso el doña de Juanita y de Emiliuca. Antaño, y debería seguir siendo así, a un hijo le encantaba lo que hacía su abuelo (¡qué grande el suyo!), la abuela, su tía, padre y madre, y seguía el mismo camino porque son realmente buenos en lo que hacen, en este caso cocinar, acompañada de un nombre en mayúsculas como es Casa Enrique de Solares. Quien me conoce sabe que poco me cuesta ensalzar todo lo bueno y a los buenos, máxime si son jóvenes, que tenemos. Mercedes García, como gran cocinera con el porvenir que quiera, está hecha y derecha, que decían nuestras abuelas, la suya, Juanita, también. Tengas el día o la noche que tengas, una vez sentado a la mesa de Mercedes, es su maravillosa comida la que va a tomar las riendas de que te encuentres mejor, porque el estómago es realmente el que manda en el resto del cuerpo a la hora de que la sonrisa gane el pulso a la seriedad.

 

 

 

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.