RUEDAS DE PRENSA SIN PREGUNTAS: INACEPTABLES

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Las ruedas de prensa sin preguntas, que crecen como las malas hierbas, son del todo inaceptables. Si convocas a los medios de comunicación, y sólo haces una declaración leída, fijando la regla de que no se va a contestar a ninguna pregunta, la ocultación de hechos resulta evidente. La obligación del periodista es hacer bien su trabajo, y contar lo que realmente sucede, independientemente de ese monólogo de un protagonista político, económico o social que pretende que sólo se cuente una versión. Se puede aseverar rotundamente que el efecto contagio que tuvo aceptar en su día la primera rueda de prensa sin preguntas, está siendo muy grande. Se extiende y se extiende mucho esta manera de informar, que los medios aceptan a regañadientes, pero a fin de cuentas quienes hacen las declaraciones son personajes muy importantes, potentes económicamente, sin olvidar la grave crisis económica de publicidad, especialmente institucional, que se da en todos los medios: periódicos, radio, televisión y digitales de Internet.

Si se está o no se está a la altura en los colegios profesionales de periodistas con respecto a este cáncer informativo, ese es ya otro cantar. Los periodistas estamos débiles. No vivimos precisamente nuestro mejor momento, y se aprecia mucho a la hora de hacer valer nuestras voces en las empresas que nos dan trabajo. Creo sinceramente que la crítica en los propios medios hacia las ruedas de prensa sin preguntas es más bien escasita. Si es verdad que hay profesionales muy críticos en sus programas (en radio por ejemplo Carles Francino o Julia Otero) hacia este tipo de declaraciones con trampa. Y no creo que la crisis, por muy dura que está siendo, deba ser un parapeto a seguir mostrando nuestro visible rechazo a tener que informar así. De una u otra forma, tendrá que llegar el día en que ningún periodista acuda a una convocatoria de rueda de prensa que se anuncia “sin preguntas”. Y es que, por parte de los portavoces de todo tipo, esto no es informar, sino más bien desinformar.