¿DÓNDE ESTÁN LOS CRÉDITOS DE LOS BANCOS?

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El canto del gallo al amanecer no es el mismo al despertar de millones de españoles que se topan a diario con la realidad de la crisis, sin trabajo y sin dinero. Puede que la propaganda está llena de créditos de los bancos, pero a la hora de la verdad, nanai de la China. Tiran de créditos las empresas, que son las que más los necesitan. Sin hipoteca, no compras un piso ni de coña, y por eso no se venden. Y nos queda el consumo para comprar un coche, mejorar la casa o pagarle los estudios a un hijo, aunque sin nómina de puesto de trabajo fijo, no hay tampoco nada que hacer. Siendo todo preocupante, lo que sufren las pequeñas y medianas empresas, es la leche. Se cree en ellas de boquilla, sólo mediante el anuncio que sale por televisión. A la hora de la verdad, cuando el crédito tiene que reflejarse en agilidad y un tipo de interés asumible, muchos pequeños empresarios autónomos de este país se sienten absolutamente desolados. Hace ya más de un año que la banca española fue rescatada, y ese paso era fundamental para la recuperación del crédito. Están ganando ya mucho dinero en este año, y es rara la marca que no se publicita sobre lo mucho que pueden ofrecer ahora.

Tendríamos que verlo para creerlo. Hay demasiados casos que están en espera de cierta sensibilidad bancaria. Los empresarios se lo dicen a sus patronales concretas. Los sindicatos también lo saben, y el gobierno sigue preocupado con la falta de fluido de liquidez desde los bancos a las empresas. Ante la evidencia, es verdad que se palpa una mejora en sectores productivos concretos, pero alguien tendría que exigir contundentemente a bancos y cajas de ahorro para que hagan verdad esos anuncios donde cuentan ya con dinero para préstamos. Los ciudadanos no tenemos para nada esta percepción de que, si necesitas un préstamos para algo concreto y urgente, te lo conceden en quince días. Lo que sí sabemos es que el dinero de las preferentes está siendo devuelto en cascadas a sus legítimos propietarios, gracias a los jueces y los pleitos planteados en su día. No habría que haber llegado a esto, cuando hablamos de estafados de 70, 80 y 90 años. Haber…, tiene que haber recelo por melones ante todo lo perpetrado en estos últimos años. Aunque no se habla ya, nada de nada, sobre reconstruir un país en la seriedad, aún quedan inconformistas. Me apunto a estos últimos.