EL OBISPO PIDE A LOS CÁNTABROS QUE SECUNDEN LA JORNADA DE ORACIÓN Y DE AYUNO POR LA PAZ EN SIRIA QUE HA CONVOCADO, PARA ESTE SÁBADO, EL PAPA FRANCISCO

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El obispo de Santander, monseñor Vicente Jiménez Zamora, ha hecho un llamamiento a todos sus diocesanos para que secunden la jornada de oración y de ayuno por la paz en Siria y Oriente Medio que ha convocado el Papa Francisco para este próximo sábado, día 7.

De esta forma, la Diócesis cántabra se suma a la petición que el Papa efectuó durante el tradicional Ángelus del domingo pasado que se celebró en la Plaza de San Pedro, en Roma.

Así, en correspondencia a este llamamiento, monseñor Jiménez ha invitado “a toda la Diócesis” a secundar esta jornada “como expresión de nuestra comunión con el Papa y como muestra de sensibilidad social”.

Asimismo, el obispo, mediante un comunicado, ha pedido a todos los sacerdotes y comunidades religiosas a que en las Eucaristías del sábado, bien matinales o bien vespertinas, “se ore por la paz” en Siria, Oriente Medio y en otros lugares del mundo.

Además, con el fin de facilitar la participación de la Iglesia diocesana en esta iniciativa, se exhorta a los fieles a vivir esta jornada practicando el ayuno voluntario.

Con este gesto, la Diócesis de Santander se suma a la petición del Papa para que “se ore y trabaje por la paz” durante este próximo siete de septiembre, víspera de la Natividad de María, Reina de la Paz.

Mensaje del Papa Francisco

Como es sabido, el Papa Francisco en su intervención durante el Ángelus del pasado domingo, mostró su deseo de hacerse “intérprete del grito” que, con “creciente angustia”, se levanta en “todas las partes de la tierra, en todos los pueblos, en cada corazón; en la única gran familia que es la humanidad: ¡el grito de la paz!”, apostillo.

Es el grito -añadió- que dice “con fuerza que queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres de paz; queremos que en nuestra sociedad, desgarrada por divisiones y conflictos, estalle la paz. “¡Nunca más la guerra!; la paz es un don demasiado precioso, que tiene que ser promovido y tutelado”.

En esta línea añadió que vivía “con particular sufrimiento y preocupación” las numerosas situaciones de conflicto que hay en nuestra tierra, pero, en estos días, “mi corazón -dijo- está profundamente herido” por lo que está sucediendo en Siria y “angustiado por la dramática evolución que se está produciendo”.

Por este motivo, el Papa Francisco realizó en la Plaza de San Pedro “un fuerte llamamiento a la paz”; un llamamiento que nace de “lo más profundo de mí mismo”.

Igualmente, advirtió del sufrimiento, destrucción y dolor que ha ocasionado y ocasiona el uso de las armas “en este atormentado país, especialmente entre la población civil inerme”.

Pensemos -agregó- cuántos niños no podrán ver la luz del futuro; por ello durante el Ángelus condenó “con especial firmeza el uso de las armas químicas.

El Papa Francisco recordó que el uso de la violencia nunca trae la paz porque “la guerra llama a la guerra”; la violencia llama a la violencia”.

Por este motivo, pidió “con todas mis fuerzas” a las partes en conflicto que “escuchen la voz de su conciencia”; que no se cierren en sus propios intereses, sino que “vean al otro como a un hermano” y que emprendan “con valentía y decisión” el camino del encuentro y de la negociación, superando “la ciega confrontación”.