Etapa 11

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Hola amig@s

Estamos en las instalaciones del servicio de bomberos de Philippeville, en Bélgica. Ahora os explico.

Ayer a las 7 de la mañana ya estábamos casi preparados para salir cuando se abren las puertas del lago para pescar, señores de orondas barrigas ya fumando con sus señoras, orondas también, que les acompañan haciendo punto y bostezando aburridamente. Otros vienen con sus nietos y con mucho afán preparan sus señuelos a ver si hay suerte. ¡Jornada claramente deportiva!.

Desayunamos en el bar media barra de pan con mantequilla y chocolate. Nos despedimos y nos vamos. Hemos estado en la gloria porque nos acompaña el tiempo. Hemos comprado cerezas y abricots para el camino. Joder lo que come Tomás, no puedo seguirle, de hecho estoy echando barriga, claro que al estar embarazado de mi primer nieto, es normal, incluso tengo más anchas las caderas y los pechos aumentan su volumen. A pesar de todo estoy feliz. Siempre le digo a Tomás que me diga cosas para escribirlas, porque parece que sea un acaparador, pero Tomás está en otras cosas, como por ejemplo colocando el mantel para comer porque es un escrupuloso. Lo último ha sido el relato de la muerte de una persona por beber una cocacola sin limpiar la parte por donde se bebe porque por ahí, vaya Vd. a saber, han pasado ratas y demás elementos patógenos. Ya me lo ha contagiado y ahora el escrupuloso soy yo. Cuanto más escrupuloso, más marrano, reza el término. Hemos parado en una farmacia para comprar ibuprofeno (Tomás lo sigue necesitando) y un stick para curarse las heridas que tiene en el labio inferior. Yo no he sido, mis labios están bien. La carretera es más llana hasta que nos acercamos a Rocroi donde hay un fuerte impresionante, ciudad a la que se accede subiendo una cuesta también impresionante. A los pocos Km. entramos en Bélgica. Hacemos todos los kms que podemos, como ya hemos dicho, por la campiña belga. Ya en los últimos kms en Francia y donde estamos la actividad se torna ganadera, hay impresionantes prados y vacas pintas, blancas y de otras razas campando a sus anchas. Las casas en Bélgica suelen tener fachada de ladrillo cara vista o bien de piedra con el ladrillo rodeando las ventanas y las puertas. Hoy hemos hecho 123 km. en 8 horas 49 minutos, eso sin entretenernos, lo que indica, al igual que los días pasados, que las medias rondan los 15 km/hora. No podemos rodar a medias más altas, aunque puntualmente cojamos descensos de hasta 81 km/hora que me ha marcado a mí el cuentakm.

Pensamos quedarnos en el pueblecito de Philipeville, pero no encontramos camping, vamos al hotel del pueblo cuya habitación cuesta entre 70 y 90 euros y sólo tienen una libre pero con cama de matrimonio. Tomás y yo estamos dispuestos a sacrificarnos, pero no por ese camino. Preguntamos a la policía, en la plaza del pueblo, rogamos que nos dejaran un hueco en los amplios jardines de sus casa, pero nada, verdes las han segado. Salimos del pueblo con idea de encontrar algún bardal, cuando pasamos junto a los bomberos. Les preguntamos dónde quedarnos y la respuesta fue inmediata: llamaron a un compañero que estaba libre y era español. José y era de Jaén, ahora ya de Philippeville y ciudadano Belga. Se desvivieron con nosotros, nos dejaron un hueco en el entorno del parque de bomberos, nos dieron bebidas y nos ofrecieron sus instalaciones para ducharnos y cenar. Nos recargaron toda nuestra electrónica y con Daniel, el conserje, descorchamos una botella de vino blanco que sabía a fresas, moras, y todas las frutas del bosque, así fresquita, después de un duro día de pedaleo fue el broche más generoso que recuerdo, tuvieran con nosotros. Os pedimos que les digáis a los bomberos de Torrelavega o a los responsables municipales que llamen a estos bomberos para agradecerles de corazón su generosidad con estos gili… de Sierrapando. Y así fue como pasamos la noche en sus instalaciones y ahora a las 6:40 de la mañana, ya lavados peinados y cagados podremos continuar la jornada a ver que nos deparan hoy las carreteras. Os contaríamos muchas más cosas que nos han pasado, pero el tiempo es oro para nosotros y seguro que también para vosotros.

Ayen vimos la página del Diario Montañes (No hemos tenido tiempo hasta ahora) y nos emocionamos, no nos hemos dado cuenta de la trascendencia de estas pequeñas crónicas y nos ha impresionado el número de visitas que tienen las fotos. No nos extraña porque no todos los días se ven cuerpos como los nuestros ¡Qué asco!.

Saludos Jose y Tomás

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