Cáritas atendió a 1.804.126 personas, 200.000 más que el año anterior

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También entre los pobres hay clases. Los parias de los pobres son los que ya lo eran antes de la crisis, pero que, ahora, no sólo siguen siendo pobres, sino que, además, se hacen invisibles y, por ende, olvidados.

Es uno de los riesgos de la situación actual, que ha querido enfatizar especialmente el secretario general de Cáritas española, Sebastián Mora, en la presentación de la Memoria 2011 de la institución sociocaritativa de la Iglesia católica.

Es lo que, en Cáritas, se conoce con el término de “invisibilización de la pobreza” que, en palabras de Mora, consiste en que “los nuevos pobres, ocasionados por la crisis, han ocupado el espacio y la atención que antes se prestaba a los pobres de siempre”. Y, por eso, alerta de que “los más excluidos de antes siguen siendo los más excluidos de ahora”, aunque se hable menos de ellos y los titulares de prensa se centren más en los “pobres de corbata”.

Desde Cáritas se sigue atendiendo a los pobres de siempre, sin descuidar a los nuevos pobres, que proliferan. De hecho la institución atendió, en 2011, a 1.804.126 personas, 200.000 más que el año anterior. A las que hay que añadir otras 4.560.000 personas de terceros países. En total, la institución solidaria española ayudó, a lo largo de 2011, a 6.364.126 personas.

Y para llegar a tanta gente vulnerable, ha tenido que reforzar su canal de solidaridad, invirtiendo un total de 250.697.475 de euros. Es decir, 3,16 millones más que el año anterior. De estos fondos, los donantes privados aportaron la parte del león (116.207.742 euros), un 3,48% más que el ejercicio anterior, mientras los fondos públicos continúan bajando y se sitúan en el 33,7%, con una cantidad de 84.489.733 euros.

La mayoría de los donativos, de los católicos

En este sentido, Sebastián Mora reconoció que siguen bajando las ayudas públicas para los pobres y, más en concreto, “han bajado desde que está este Gobierno”.

En cambio, en plena crisis y con menos ayudas públicas, crece el número de voluntarios de Cáritas, para alcanzar los 64.251 en total, es decir un 4% más que en el 2010.

Y, por supuesto, crecen las aportaciones de los católicos. Porque el secretario general de Cáritas ha querido dejar claro que “la inmensa mayoría de los donantes de Cáritas son católicos y miembros del pueblo de Dios”. Porque, como ha subrayado, una y otra vez, “Cáritas es la Iglesia comprometida con el mundo de los pobres”.

O como aseguró monseñor Alfonso Milián, el obispo responsable de Cáritas, presente en la rueda de prensa, “la Iglesia no es la jerarquía, sino el pueblo de Dios”. Y de ese pueblo de Dios, que es la Iglesia, procede el 80% de los ingresos particulares de la institución caritativa.

Mujer, joven, con hijos y sin empleo

El perfil del pobre no ha cambiado, pero sí se ha feminizado. El más habitual, en estos momentos, es el de una mujer joven, con hijos a su cargo y sin empleo.

Pero dentro de los excluidos, algunos colectivos están mucho más expuestos a la precariedad y a la marginación. Por ejemplo, los inmigrantes “especialmente afectados en su salud, en su empleo y, además, tienen el doble de riesgo de sumirse en la pobreza”, explica Mora.

El secretario de Cáritas denunció sobre todo la situación sanitaria de muchos inmigrantes, que “empiezan a tener miedo a acercarse a los centros sanitarios y ya muchos de ellos no son atendidos”. O el drama no sólo de los desahuciados, sino también el de “miles de familias que están viviendo en una habitación”.

Esperanza en medio del túnel

Aunque Mora reconoce que “todavía no hemos tocado fondo, al menos en las consecuencias de la crisis”, quiere lanzar un llamamiento a la esperanza. Porque “es posible la esperanza, las pequeñas chispas de esperanza y, como cristianos, tenemos la responsabilidad de transmitirla”.

Y, como explicaba Rafael Del Río, el presidente de la institución, “Cáritas, al presentar los datos de su memoria, quiere ser una ventana abierta a la esperanza, porque sabemos que las soluciones son posibles aún en tiempos difíciles como éstos y porque creemos que otra sociedad es posible”.

Para conseguirla y no correr el riesgo de instalarnos en “una sociedad asistida”, el presidente de Cáritas urge a los poderes públicos a “poner a las personas por delante de los números”.

O como solicita el secretario general a los políticos: “Que, por favor, los más pobres sean los primeros, porque son los que más sufren la crisis y los que menos culpan tienen de ella”.

Pero Sebastián Mora también pide a los cristianos “un mayor compromiso” si cabe; a las instituciones económicas “que no se fijen sólo en la cuenta de resultados”, y a la sociedad en general que tenga en cuenta “que la salida de la crisis nos compete a todos”.

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