APERTURA DEL CURSO EN EL SEMINARIO (Homilía)

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Un año más la Providencia de Dios nos permite inaugurar un nuevo curso académico en nuestro Seminario e Instituto Teológico de Monte Corbán.
Saludo al Sr. Rector y Superiores; al Sr. Vicario General y Vicarios Episcopales; sacerdotes; Claustro de Profesores y personal de servicio; miembros de vida consagrada; saludo con cariño a nuestros seminaristas del Seminario Mayor y Menor y a sus familias; y un saludo agradecido a los Medios de Comunicación Social (Popular TV).
Todos los aquí presentes esta tarde compartís el interés por el Seminario y ofrecéis vuestro amor, cercanía y colaboración en la pastoral de las vocaciones.

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Al comienzo de esta Eucaristía votiva del Espíritu Santo brota de nuestro ánimo la invocación confiada para pedir su abundante efusión de luz y fuerza. En la oración colecta de esta Santa Misa hemos pedido al Padre para que envíe el Espíritu Santo, el Paráclito, el Abogado y Defensor, a fin de que ilumine nuestras mentes, encienda nuestros corazones y nos guíe al conocimiento pleno de la verdad.
Pedimos la luz y la fuerza del Espíritu para el Sr. Rector y Formadores, que han recibido el encargo de la Iglesia de forjar el corazón sacerdotal de nuestros seminaristas. Pedimos que venga el Espíritu sobre nuestros Profesores, llamados a transmitir la doctrina de Cristo, en comunión con la Iglesia, depositaria e intérprete de la Revelación. Pedimos que venga el Espíritu Santo sobre nuestros seminaristas, llamados por el Señor a entregarle la vida en el sacerdocio ministerial y que son el futuro y la esperanza de nuestra Diócesis. Lo que sea el Seminario, será la Diócesis.

San Juan de Ávila, sacerdote y doctor
para la nueva evangelización

Inauguramos este curso académico, en el horizonte del Año de la fe y a los pocos días de la declaracón por el Papa Benedicto XVI de San Juan de Ávila, Patrono del clero secular español, como Doctor de la Iglesia Universal. Yo he participado en ese solemne Acto en Roma junto con 62 obispos de la CEE. Los obispos españoles, con tal motivo hemos escrito una breve Instrucción titulada: San Juan de Ávila, un Doctor para la nueva evangelización.
San Juan de Ávila fue un gran santo del siglo XVI, nuestro siglo de oro español. “Profundo conocedor de las Sagradas Escrituras, estaba dotado de un ardiente espíritu misionero. Supo penetrar con singular profundidad en los misterios de la redención obrada por Cristo para la humanidad. Hombre de Dios, unía oración constante con la acción apostólica. Se dedicó a la predicación y al incremento de la práctica de los sacramentos, concentrando sus esfuerzos en mejorar la formación de los candidatos al sacerdocio, de los religiosos y los laicos, con vistas a una fecunda reforma de la Iglesia” (Homilía de Benedicto XVI, Plaza de San Pedro, 7 de octubre de 2012).
El ejemplo de su vida, su santidad, es la mejor lección que sigue impartiendo a los sacerdotes de hoy, llamados también a dar nuevo vigor a la evangelización. Ante los retos de la nueva evangelización, su figura es aliento y luz también para los sacerdotes y seminaristas de hoy. Volvamos todos la mirada y el corazón a esta gran figura de San Juan de Ávila, que es “Evangelio vivo”, “inflamado por el amor de Cristo”. Por eso he querido colocar la imagen del Santo Patrón del clero secular español en el salón principal de actos de nuestro Seminario, para que nos recuerde siempre su “pasión por Cristo” y nos siga predicando este sermón: “Sepan todos que nuestro Dios es amor”.
En un tiempo como el nuestro caracterizado por la increencia, la apostasía silenciosa, hasta el punto de vivir como si Cristo no existiera, la Iglesia necesita la presencia alegre, vigorosa y firme de sacerdotes y pastores enamorados de Jesucristo, como San Juan de Ávila.
Queridos hermanos sacerdotes, queridos formadores y profesores, queridos seminaristas: No es tiempo de medias tintas ni de componendas. En absoluto merece la pena una vida sacerdotal lánguida y secularizada. El mundo de hoy necesita más que nunca la presencia, la palabra, el perdón y el consuelo de Dios, que les llega por medio de sus sacerdotes, cuando estos viven sintonizando con el corazón de Cristo. Este debe ser nuestro estilo sacerdotal y este debe ser el norte y el ideario de la formación de nuestro Seminario de Monte Corbán.
En la víspera de la inauguración del Año de la fe, en Roma, mañana, por el Santo Padre el Papa Benedicto XVI, y en nuestra Diócesis, pasado mañana, fiesta de la Virgen del Pilar, a las 5 de la tarde en nuestra S. I. Catedral, con una Eucaristía presidida por mí, formadores y profesores vais a renovar la profesión de fe recitando el Credo y el juramento de fidelidad ante el Obispo, Sucesor de los Apóstoles. Se pide de nosotros una comunión profunda en la fe, en la disciplina y en la doctrina que enseñamos en nombre de la Iglesia y que un día estos seminaristas, ya sacerdotes, habrán de proponer con fidelidad a los fieles con la autoridad de Cristo.
No debo terminar sin dar la más cordial bienvenida y felicitación al nuevo Director Espiritual de nuestro Seminario, D. Pedro Sandi, que ha acogido con gran sentido eclesial y sacerdotal esta tarea, que yo le confío. Asimismo quiero agradecer al anterior Director Espiritual, D. José Francisco Palma, sus años de servicio generoso en esta importante tarea.
Mientras invocamos en esta Santa Misa al Espíritu Santo, para que nos asista en este nuevo curso, os pido a todos que amemos mucho al Seminario. Es el termómetro de la vitalidad espiritual de nuestra Diócesis. Si los sacerdotes, religiosos y familias nos hacemos corresponsables del Seminario como algo nuestro y que nos pertenece, habremos caído en la cuenta de lo que nos estamos jugando en el futuro de nuestra Diócesis.
En esta Eucaristía, Cristo nos entrega su Cuerpo y su Sangre, comida y bebida para el camino.
Os reitero a todos mi reconocimiento agradecido. Ahora en la Eucaristía, que alimenta la vida de los sacerdotes y de todos los cristianos, brindemos por un curso académico 2012-2013 fecundo. Miremos hacia delante y pongámonos en camino. A la Virgen, Trono de la Sabiduría, a San Juan de Ávila, Patrón del clero secular español y a Santa Catalina de Alejandría, Patrona de nuestro Seminario de Monte Corbán, les encomendamos este curso y el cuidado de nuestros seminaristas. Amén.

+ Vicente Jiménez Zamora
Obispo de Santander

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