El Nuncio Renzo Fratini clausuró la Conmemoración Jubilar Lebaniega

0
208
Want create site? With Free visual composer you can do it easy.

El nuncio apostólico de Su Santidad en España, Mons. Renzo Fratini, ha clausurado en la mañana de hoy, viernes, en el monasterio cántabro de Santo Toribio de Liébana la Conmemoración Jubilar que ha servido para celebrar, desde abril pasado, los 500 años de la concesión de la Bula del Papa Julio II que posibilitó la celebración de Años Jubilares en este templo que alberga la reliquia del Lignum Crucis.

Durante la misa de clausura, el Nuncio pidió como frutos espirituales para los fieles de la Diócesis, “el compromiso de una fe renovada, y el deseo de abrir siempre nuestros corazones al amor de Cristo”.

El día soleado de hoy animó a muchos fieles a asistir a la misa que se celebró en el monasterio lebaniego, situado a los pies de los Picos de Europa. Además, en el valle de “La Liébana” se celebraba en la jornada de hoy la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

En la Eucaristía estuvieron presentes el obispo de Santander, Mons. Vicente Jiménez Zamora, el Arzobispo de Valencia, el cántabro Mons. Carlos Osoro, así como Mons. José Vilaplana, que fue obispo de Santander hasta 2006 y es el actual prelado de Huelva.

Además, acudieron los obispos de tres de las cuatro diócesis que forman la Provincia Eclesiástica de Oviedo, a la que pertenece la de Santander, como fue el caso de Mons. Camilo Lorenzo (Astorga) y de Mons. Julián López (León).

Palabras del Nuncio

El monasterio se encontraba repleto de fieles a los que el Nuncio se dirigió en su homilía para destacar que la Cruz de Cristo es “signo del amor infinito de Dios a cada uno de nosotros, y a la humanidad entera”.

Mons. Fratini fue consciente de su presencia en este enclave espiritual que alberga, desde el siglo VIII, la reliquia del Lignum Crucis, el mayor fragmento de la Cruz de Cristo que se conserva en el mundo.

Por ello destacó que “Jesús llevó siempre la cruz en su corazón, a la que amó como misterioso designio del Padre”.

En esta línea resaltó tres aspectos que acompañan a la cruz de Cristo cuando se la contempla. Por un lado, expresa “la prueba y la manifestación misericordiosa” de Dios a los hombres; por otro en ella también “vemos el signo que preside el itinerario” de los que siguen a Cristo, y, por último, la cruz es un medio que “nos hace crecer en la caridad”. Todo ello, “hace despertar en nuestra alma la gratitud y la petición del perdón de nuestros pecados”, apostilló.

El Nuncio de Su Santidad recordó que es “Dios quien hace al hombre”, y no al revés, porque cuando se olvida a Dios, entonces se llega “al abandono del hombre”. Sin Dios tampoco “podemos conocer la grandeza de la misericordia”, que es un amor que “va más allá de lo puramente justo” y es la respuesta del Señor al misterio del pecado. Por ello -matizó- sólo la misericordia de Dios puede “poner un límite al mal; sólo el amor todopoderoso de Dios puede aniquilar todo pecado”.

Tiempo de Gracia”

Por su parte, Mons. Jiménez calificó en el transcurso de un saludo inicial que este período jubilar ha sido un “tiempo particular de gracia y de bendición para nuestra Diócesis de Santander”. Además, recordó “los numerosos peregrinos” que han ganado la Indulgencia plenaria del jubileo”.

En sus palabras, se dirigió al Nuncio para que transmitiera al Santo Padre “nuestros sentimientos de filial adhesión, ferviente devoción y de profunda comunión”.

Durante el período que han mediado entre el 15 de abril y el 14 de septiembre, los fieles peregrinos han podido ganar la Indulgencia plenaria en el monasterio lebaniego, al concederlo así, y de manera extraordinaria, la Santa Sede a través de la Penitenciaria Apostólica.

A la misa solemne de cierre, que se inició a las 12 de la mañana, acudireron los vicarios episcopales de la Diócesis de Santander encabezados por el Vicario General, padre Manuel Herrero, los cuales estuvieron acompañados por numerosos sacerdotes del clero diocesano, entre los que figuraron los que atienden pastoralmente a la comarca de Liébana.

Igualmente, asistieron el presidente del Gobierno de Cantabria, Ignacio Diego, al que acompaño el consejero de Educación, Cultura y Deporte, Miguel Ángel Serna.

Acontecimiento espiritual

Con motivo de la clausura Conmemoración Jubilar Lebaniega, Mons. Vicente Jiménez aseguró que estos meses ha sido un “tiempo de renovación de nuestra Diócesis de Santander y, en consecuencia, de nuestra sociedad cántabra”.

En esta línea resaltó el “movimiento espiritual, religioso, social y cultural” que ha ocasionado este “tiempo de gracia”, que también ha servido de preparación para celebrar, a partir del próximo 11 de octubre, el “Año de la fe” que ha convocado el Papa Benedicto XVI.

Ha sido -añadió-, un tiempo que ha propiciado “un encuentro personal y comunitario con Cristo”, a través de la sagrada reliquia del Lignum Crucis, y recordó que esta Conmemoración Jubilar se había convocado bajo el lema, “La Cruz, signo de Amor”. Por la Cruz de Cristo, “hemos sido salvados y redimidos”, apostilló Mons. Jiménez.

La Conmemoración Jubilar Lebaniega por los 500 años de la Bula papal, ha sido un espacio de tiempo intermedio entre el último Año Santo, que se celebró en el 2006, y el próximo Jubileo que tendrá lugar en el año 2017.

La reliquia del Lignum Crucis fue traída por Santo Toribio de Astorga al monasterio lebaniego en el siglo VIII para protegerla de la invasión árabe.

Liébana, junto a Jerusalén, Roma y Santiago de Compostela, son los tres lugares históricos del mundo donde se gana el jubileo y, aunque la Bula del Papa Julio II se concedió un 23 de septiembre del año 1512, hay constancia de que el jubileo lebaniego se celebraba ya desde tiempo inmemorial en este monasterio ubicado a los pies de los Picos de Europa.

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.