22 December, 2014

Durante el tiempo de Pascua en numerosas parroquias de nuestra Diócesis de Santander se celebra la fiesta de la primera Comunión de los niños. Con esta Carta pastoral me dirijo especialmente a los niños y a los padres para que caigamos en la cuenta del significado de la primera Comunión y vivamos cristianamente este acontecimiento eclesial y familiar. El Papa Benedicto XVI, el domingo 22 de abril, exhortaba a los padres, párrocos y catequistas a preparar la fiesta de la primera Comunión de los niños “con fe, gran fervor, pero también con sobriedad”

A los niños. A vosotros, queridos niños, os saludo y os felicito por la celebración de uno de los acontecimientos más felices de vuestra vida. Jesús os invita a participar por primera vez en el banquete de la Eucaristía. Para ello tenéis que limpiar vuestra alma de todo pecado en el sacramento de la Penitencia. Jesús se os entrega como alimento y como bebida para que tengáis vida verdadera, y quiere ser vuestro amigo para siempre. Él os da luz para orientar vuestra conciencia en el camino del bien y para evitar el mal. Es una fiesta que os llena de alegría a vosotros y también a vuestros padres, sacerdotes, catequistas, profesores y amigos.
Después de comulgar, tenéis que seguir en la Catequesis, para crecer en el conocimiento, amor y seguimiento de Jesús, que está vivo en su Iglesia, orientados por vuestros padres, sacerdotes, catequistas y profesores, en grupos con otros chicos.

A los padres. A vosotros, queridos padres, os doy la enhorabuena y os felicito, porque vuestros hijos van a participar por primera vez de manera plena en la Eucaristía. Preparad bien y celebrad con verdadero sentido de fe cristiana la fiesta de la primera Comunión de vuestros hijos, según las orientaciones de la Iglesia. No convirtáis la primera Comunión en una fiesta de sociedad, evitad caer en la tentación del despilfarro y del exceso de regalos, especialmente en estos tiempos de crisis económica. Estos elementos distraen a los niños de lo fundamental: el encuentro personal con su amigo Jesús en la comunidad parroquial.
La primera Comunión no debe ser la última. No es un punto y final, sino un punto y seguido para completar la llamada Iniciación Cristiana, que concluirá en el sacramento de la Confirmación. La Catequesis con vuestros hijos continúa. Vosotros debéis ser los primeros catequistas de vuestros hijos con la Catequesis familiar en unión con la parroquia. Me alegra que vaya creciendo el número de parroquias que van poniendo en marcha la Catequesis familiar, según las orientaciones de la Delegación Diocesana de Catequesis.
¡ Feliz fiesta de la primera Comunión!.

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