Donde entraba la Beata María Catalina entraba Dios.

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Se celebró en Santander la eucaristía de acción de gracias con motivo de  la beatificación de Sor María Catalina Irigoyen Echegaray, Sierva de María el pasado 29 de octubre en la catedral de La Almudena de Madrid.

La eucaristía tuvo lugar en  la iglesia de las Sierva de María de la calle Santa Lucía y estuvo presidida por Mons. Vicente Jiménez Zamora y contó con la presencia de la Madre Provincial de la congregación.

Homilía.

El obispo recordó que contamos con la presencia de las hermanas en Santander desde 1875, a lo cual  añadió que la Beata María Catalina era “fruto granado” del carisma de Santa Soledad Torres.

Nuestro Pastor habló de la vida y obras de la beata.  Pero destacó la vida de sencillez, su profesionalidad como enfermera, capacidad de escucha y reconciliación, reafirmando con su vida la frase “donde entraba ella entraba Dios”.

Pero su desbordante vida era posible por los sacramentos y de “una ejemplar piedad a Cristo crucificado y eucarístico redentor del mundo. A la piedad de la eucaristía se juntaba una ferviente devoción a María, Ntra Sra de la Salud, llamada familiarmente por ella, su querida Madre”.

Destacó el prelado, cómo aplicaba ella a los enfermos la terapia de la  dulzura y la ternura. Subrayó que ahora a Santa Soledad, hay que añadir la Beata como dos ejemplos eficaces de fidelidad al Evangelio.

Las vocaciones.

Recordó Mons. Vicente Jiménez la importancia del testimonio alegre a la hora de transmitir la vocación, tema que se trató en la XVIII encuentro de la CONFER donde él ha asistido.